No valoramos lo que tenemos, hasta que lo tenemos lejos

Hoy es 23 de Abril, y en Cataluña se celebra la diada de Sant Jordi, la fiesta más bonita de las tierras catalanas, donde se hace un ‘brindis’ a la cultura y al amor.

Cuenta la leyenda, que en un pueblecito de la Conca de Barberà, había un monstruoso dragón que aterrorizaba a los vecinos. Para evitar los ataques de la bestia, decidieron darle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre. Cuando terminaron con las ovejas, las vacas, bueyes y todos los animales que tenían, el rey convocó una reunión, donde decidieron que harían un sorteo entre la población, incluida la familia real, y le darían al dragón una persona cada día, para que se la comiese. Desafortunadamente, llegó el día en que le tocó a la hija del rey, y él, entre lágrimas dijo: “Perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro, y la mitad de mi reinado.” Pero el pueblo le negó, y cuando el dragón se disponía a abrir su gran boca para comerse de un bocado a la princesa, apareció, cabalgando sobre un caballo blanco con su lanza y su escudo dorado, el caballero Sant Jordi, para salvar a la princesa de entre las garras de aquella enorme bestia. Sant Jordi alzó su larga lanza y de un golpe, hirió de muerte al dragón, con la lanza clavada en el centro del corazón. De repente, de la sangre derramada del dragón brotó un rosal con unas rosas, y el caballero Sant Jordi cogió una, se dirigió a la princesa y se la dió en señal de amor.

Es por eso que en la diada de Sant Jordi los hombres regalan una rosa roja a la persona que más quieren, y las mujeres un libro, pues algunos creen que la princesa le escribió un poema de amor al caballero.

Rosa i llIbre

He estado tantos años sin poder celebrar Sant Jordi… unos 10 para ser exactos… Cada año cuando era 23 de Abril y abría la página de facebook, me lo encontraba inundado de fotos de rosas, libros y banderas catalanas. Me recorría un sentimiento enorme de melancolía y me preguntaba a mi misma por qué siempre tenía que perderme todo, y si realmente valía la pena tener que vivir a 7.000km de distancia, lejos de mi familia, mi país, y mis tradiciones…

No solo me pasaba el 23 de Abril en Sant Jordi, sino también el 5 de Enero cuando se celebra la llegada de los Reyes Magos, el día 6 de Enero cuando se come el roscón de reyes, o el 23 de Junio cuando se celebra la verbena de Sant Joan. Recuerdo cada vez que me reunía con amigos de otros países en días señalados como Sant Jordi o los Reyes Magos, y les explicaba en inglés como  los niños tenían que poner los zapatos debajo del árbol el día anterior, y si los niños se habían portado bien ese año recibían regalos, o sinó los Reyes Magos les traían carbón… La gente alucinaba.

What a beautiful tradition! So you guys get to get presents twice in Xmas?

Es curioso como se echan de menos las tradiciones de tu país cuando estás viviendo fuera, y como quizás las pasas por alto o no les das tanta importancia cuando las tienes a mano. Sobretodo en un país como el nuestro, donde tenemos un montón de tradiciones bonitas que nos hacen sentir parte de una región o país. Es curioso como no te das cuenta de lo que tienes, hasta que lo tienes lejos. A parte de las tradiciones y las festividades populares como los Reyes Mayos o Sant Jordi, habían otras pequeñas cosas que también echaba de menos… y eso era ¡¡la comida!!

Cada vez que venía algún familiar o amigo a visitarme a Dubai, o cada vez que venía a Barcelona o a Madrid por trabajo, tenía mi particular ‘lista de la compra’ formada por productos de marcas específicas, que tenía que traer sí o sí a Dubai. Productos que a día de hoy no consumo cada día, pero estando en el desierto, se me antojaban de mala manera, cual mujer embarazada con antojos. Y mi lista de la compra era la siguiente:

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  • Tomate frito
  • Pote de lentejas
  • Chorizo picante para lentejas
  • Gazpacho
  • Paté
  • Fuet
  • Jamón serrano
  • Macarrones
  • Queso rallado en polvo
  • Olivas rellenas
  • Queso manchego

Cuando alguien venía de España, siempre organizábamos comidas españolas para ‘catar’ la mercancía que habían traído, e incluso habían peleas si el fuet se había acabado en menos de 24 horas. Es increíble lo que un vasito de gazpacho o un trozo de jamón serrano puede hacer en el organismo… ¡puede curar enfermedades! Suerte de la tortilla de patatas, que no necesitábamos importarla… 🙂

En 7 días hará 2 años que dejé Dubai (podéis volver a leer el post pinchando aquí) y llevo unos días reflexionando lo que ha cambiado mi vida desde entonces. Ahora por fin, puedo decir con certeza, que ya estoy plenamente adaptada, feliz y tranquila de nuevo en ‘casa’. Me ha costado muchas lágrimas y mucho tiempo, volver a sentirme relajada y optimista con respecto a mi vida y a mis planes de futuro. Ahora, por fin puedo decir que ya no vivo de los recuerdos de Dubai, ni me siento que no pertenezco a ningún sitio. Ahora puedo decir con orgullo, que sé de donde soy y donde y con quién viviré el resto de mi vida. Y que mi nueva vida, no ha hecho más que empezar…

new life

TO BE CONTINUED…

 

 

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2 comentarios sobre “No valoramos lo que tenemos, hasta que lo tenemos lejos

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